sábado, 19 de noviembre de 2011

ANALISIS ACTUALIZADO DE LAS FINANZAS EN PUERTO RICO. POR JESUS ANDRES ARANDA VALDES.




Pocos se atreven a analizar objetivamente la realidad de la actual crisis económica en Puerto Rico y de su influencia en el área de las finanzas.
El gobierno jamás lo hará y si lo hace tratará de ocultarlo al público. Con razón ha tratado de desmantelar su propio departamento de estadísticas.
Y lo más angustioso, es la dejadez de la mayoría de los economistas en cumplir con esta función altamente educativa en beneficio de su pueblo. Ellos enseñan mucho menos de lo que conocen o saben.
Yo no voy a repetir conceptos trillados que son ciertos y que todos conocemos sobre las causas de los problemas financieros en Puerto Rico con raíces en la crisis económica mundial. Esto ha servido de excusas para justificar muchos errores que se han cometido aquí sin relación alguna con causas foráneas.
Comienzo con aseveraciones que debería guardar para el final, refiriéndome a la economía de la isla y muy en especial a sus finanzas.
Aunque los gobiernos que nos lleguen sean más eficaces que los anteriores y se tomen las mejores medidas del mundo- económicas y no políticas- no volveremos a entronizar una verdadera fase de recuperación hasta dentro de doce a quince años cuando menos.
Las medidas neoliberales improvisadas, la corrupción gubernamental a distintos niveles, el constante e irrefrenable endeudamiento de los gobiernos de turno en cada cuatrienio, la desidia en planificar un plan integral de verdadero desarrollo económico, la dependencia constante de transferencias federales, la entrega total a los emporios corporacionistas, el abandono de la agricultura, y muchos otros factores deteriorantes han acercado a la nación puertorriqueña a algo casi parecido al sub-desarrollo. Sé que muchos no me creerán. Pero veamos: -Alejémosnos de las categorías típicas del análisis económico triunfalista con que el gobierno actual trata de engañar al pueblo para acercarnos a la mayoría de los indicadores que distinguen el sub-desarrollo. Estos son:
  • Declinación de la renta por habitante.
  • Baja tasa de ahorro por habitante.
  • Estructuras sanitarias endebles.
  • Desequilibrio de la estructura productiva. Bolsones de modernidad y de riquezas a la par con sectores económicos rezagados y empobrecidos.
  • Notoria concentración de riquezas y mala e injusta distribución de las mismas.
  • Alto desempleo y baja retribución en los salarios.
  • Altos índices de analfabetismo funcional.
  • Excesiva densidad poblacional.
En Puerto Rico  los síntomas señalados corresponden a que no hemos hecho un uso inteligente del capital físico y humano y a que nuestro sistema de relaciones comerciales internacionales, a pesar de ofrecer algunas ventajas por la relación comercial con Estados Unidos, presenta a su vez desventajas de tipo limitativo debido a limitaciones indiscutiblemente coloniales impuestas por la metrópolis y aceptadas sumisamente por los puertorriqueños.
Un fenómeno económico que está experimentándose en Puerto Rico y que ni menciona el gobierno, aunque el pueblo lo sufre en carne propia es el de la estanflación. Este ha sido un efecto que no se había detectado tanto como ahora en nuestra economía básicamente capitalista.
La estanflación consiste en una combinación del aumento de la inflación con otro desmesurado del desempleo. De esta conjunción se deriva el estancamiento económico que se venía perfilando desde el inicio de la década de los noventa, y que siguió a unos pocos años que se habían experimentado de expansión y prosperidad.
Con esta situación, los procesos económicos tradicionales surgidos dentro  de la economía capitalista que conocíamos en Puerto Rico, se han visto alterados.
El ciclo típico conocido hasta hace poco se compone de cuatro fases : una fase ascendente que es de incremento de sus capacidades productivas y de prosperidad, una fase descendente que puede terminar en una contracción económica, la recesión que es el momento más bajo de la contracción, y por último el retorno a la prosperidad que es la fase de recuperación.
El análisis que continuaremos efectuando nos ha llevado a la conclusión de que aún estamos en medio de una recesión atípica (estilo estanflación), muy difícil de rebazar.
-Continuará-

No hay comentarios:

Publicar un comentario